25/03/09

El otro día, paseando por la calle, me encontré con un antiguo compañero de clase. Rápidamente nos pusimos al día sobre nuestra vida cotidiana... Que si la familia, que si el trabajo, que si los viajes, que si los hobbies... Vamos, que al final conversamos casi una hora, plantados en medio de una céntrica plaza, cotilleándonos mútuamente.

X se mostraba muy preocupado por un aspecto, la crisis actual. Esta fue la palabra más repetida a lo largo de la charla: "A Pepito lo han despachado de la empresa porque con la crisis ha bajado el volumen de trabajo... Fulanito tiene problemas con la hipoteca del piso nuevo, su mujer lleva en paro desde que cerró la fábrica, ya sabes... por la crisis. Zutanito se va a vivir al pueblo, porque con la crisis no encuentra un trabajo digno...". Vaya, el fantasma de la crisis por todas partes.

Dejando de banda la grave situación económica, las personas deberíamos afrontar estos problemas con una actitud más optimista. Es cierto que hay casos muy preocupantes, pero la exageración ha ganado mucho terreno últimamente, sobretodo como excusa general a casi todo.

En el mundo de la comunicación una de las características básicas del buen profesional consiste en saber transformar la presión en motivación. Hay muy pocas marcas que entiendan que, en momentos difíciles como este, la comunicación es más importante que nunca para vender. Porque en el fondo, la situación representa una gran oportunidad también para crecer. Se ha terminado para siempre la era de las marcas arrogantes que interrumpen la vida de la gente hablando de ellas mismas. Ahora es al revés, ahora es la gente la que decide interactuar con las marcas. En sus términos y en sus condiciones, estamos asistiendo a la revolución de la web 2.0 con la eclosión de las redes sociales y la personalización del mensaje.

Con las personas ocurre prácticamente lo mismo, mediante la comunicación transmitimos toda una serie de inquietudes y esperanzas al interlocutor, quien decide si corta el feedback o aguanta el rollo, es cuestión de prioridades.

Por cierto, me hizo mucha ilusión charlar con mi amigo X, gracias a él he decidido no hablar más de crisis en lo que resta de año.

18/03/09

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El término Geek hace referencia a las personas que sienten especial fascinación por la tecnología y la informática. Según comentan, se trata de un estilo de vida y una forma de ser que les permite compartir una afición concreta por algo poco habitual. Vamos, es un neologismo. Además, suelen tener algún tipo de cultura de coleccionista, tanto de elementos populares como impopulares; tales como películas de ciencia ficción, libros y demás elementos de la cultura pop.

El buen geek centra sus esfuerzos cotidianos en disponer de las últimas tecnologías en materia de electrónica de consumo y toda clase de artilugios de carácter técnico, cultivando sus relaciones en las redes sociales y haciendo alarde de lo último en tendencias informáticas. Para el geek es un orgullo ser un geek, así son. Siempre tan modernos, cultos, avanzados, interconectados y libres. ¿Libres? bueno sí, libres. La neofilia corre por sus venas, aunque a estas alturas muchos deben tener cablecillos en lugar de venas, y microchips y todo eso.

Bueno, el término representa a todos los amantes de lo más nuevo, aunque si reflexionamos un poco cada día surgen más novedades electrónicas y se complica ser un geek de verdad, un geek auténtico. Hay que tener mucha pasta para ser el mejor geek. ¿Es necesario ser geek? No, pero mola, en el fondo todos somos un poco geeks... Cada vez más.

11/03/09

Nuestra generación, aquellos que rondamos la media treintena, nos hemos acostumbrado a la constante evolución tecnológica. Los más afortunados crecimos jugando con la consola Atari a finales de los 70's, vaya partidillas de tenis nos pegábamos con dos palitos y un cuadrado, aquello era imaginación de la buena.

Luego llegaron el Commodore 64 y el Amstrad, en algunas casas disfrutaban del famoso Spectrum, con sus cassettes para jugar que cargaban a velocidad de caracol y nosotros impacientes por comprobar asi quello funcionaría... En aquella época ya aparecían los primeros joysticks aceptables y comenzamos a acostumbrarnos a la presencia del ordenador familiar, el "personal computer".

La memoria de aquellos chismes era muy limitada y, en ocasiones, nos dejaba colgados con el fantástico MS DOS, sus códigos y su particular lenguaje, hay quien dominaba el tema gracias a las clases particulares que prometían un nivel educativo con mucho futuro.

Más tarde llegaron los sistemas operativos Windows, Mac y la era de la informática seria y competitiva, los primeros usuarios en las empresas multinacionales, la vorágine de las redes de empresa y su consolidación con internet. A partir de ahí las intranet de trabajo en grupo, los rudimentarios chats y las posibilidades infinitas de interconexión. Viva la pepa.

Hoy en día, las redes sociales siguen extendiéndose por las superatopistas de la información pero con fines ociosos y, en algunos casos, de simple chismorreo. Una cosa está muy clara, los tiempos han cambiado muchísimo y las nuevas generaciones están creciendo en un entorno virtual y tecnológico que nosotros considerábamos "cosas del futuro", pero ya está aquí y su poder es extraordinario. El simple hecho de mantenerte informado de las actividades, gustos, experiencias y quehaceres cotidianos de tus amigos y colegas es un avance encomiable, pero siempre digo que quienes hemos convivido con la informática de fondo podemos estar muy orgullosos de haber presenciado este fenómeno, y lo que nos queda por ver...

04/03/09

Gran parte del panorama televisivo actual es bastante deplorable. La parrilla de programación, en materia de educación, todavía deja mucho que desear. Las cadenas insisten en sacrificar buenos contenidos por la difusión de espacios penosos que generan una competencia feroz, que atonta a los telespectadores y nos meten con calzador cada día. Vamos por mal camino, vamos mal.

Me incomoda especialmente el bombardeo mediático insustancial, casi siempre puro sensacionalismo, exhibicionismo informativo, carente de materia educativa. La televisión actual se ha convertido en algo poco atractivo, todavía no entiendo como gran parte de la programación actual sobrevive con contenidos tan frívolos, encumbrando a famosillos de tres al cuarto y deshonrando a quien merece justas distinciones. ¿Tan difícil es cambiar los contenidos?

Estamos creando un ejército de adolescentes descerebrados y sin valores éticos (ni morales). En mi opinión, la tele ya no es la caja tonta sino la caja inútil. ¿Por qué no educa? Porque los índices de audiencia elevados generan más ingresos... Triste pero cierto. Esto me lleva a reflexionar y plantear una cuestión: ¿Las audiencias nacen o se crean? Cada cuál tendrá su opinión... yo lo tengo muy claro.





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