
Hay gente que está cambiando sus hábitos domésticos y no se ha dado cuenta. Está claro que nos gusta tener contactos y sociabilizar con las personas, es parte de nuestra condición humana. Gracias a la tecnología actual es practicamente imposible mantenerse aislado de la comunicación y su preciado feedback. No hay más que conectarse a Internet(vía ordenador, móvil, PDA...) y rendirse a los pies de las redes sociales al uso, que son numerosas, personalizables y evolucionan constantemente. La red esta cambiando, hay mucho movimiento en cuanto a como se está re-estructurando para adaptarse a los usuarios.
Me viene a la mente una conocida frase que dice: "Las amistades son como las plantas, hay que regarlas de vez en cuando para que no se marchiten".Y esa es precisamente la sensación que puede trasmitirnos el uso de las redes, en mayor o menor grado. Es una acción que nos hace sentir bien y eso es bueno, aun siendo una opción mesurable que se puede dosificar.El riesgo existe cuando deja de ser una opción a convertirse en un hábito o, peor todavía, una adicción.
Los usuarios interactúan en las redes sociales de una forma que hasta hace unos años era impensable. Hoy somos capaces de estar virtualmente el 100% del tiempo conectados e interactuando con las redes sociales, donde la movilidad ya no es un problema, gracias a dispositivos cada vez más sofisticados. El resultado actual: personas que reconocen estar enganchadas a la pantalla, más teniendo en cuenta que cada una realiza su propio marketing para darse a conocer y seguir creciendo de forma exponencial (incluso profesionalmente).
Está claro que cada cuál reconoce sus límites y su capacidad de desconexión, pero considero necesario educar a los más pequeños sobre el nivel interactivo, hoy más que nunca, cuando el ordenador está tomando el relevo de la televisión hogareña. Ahí queda eso.









