
La mayoría de las cosas tienen su lado bueno y su lado malo, aunque siempre dependerá de cada cuál. Para gustos hay colores. En el caso de la tecnología, que avanza con paso firme en las relaciones sociales, podemos apreciar cómo se consolidan las tendencias y los modos de uso. Siempre he defendido la tecnología productiva (por encima del mero ocio) en aras de la máxima funcionalidad, vamos que tenga una utilidad y sea de provecho. Aunque ese es un discurso discutible -valga la redundancia- en donde se difuminan los límites de la percepción... Aunque una cosa está clara: se impone la comunicación en línea.
Una de las críticas más comunes en el entorno de las redes sociales es que no se cuenta nada relevante, pero siempre se destaca su valor para transmitir qué sucede en tiempo real. Notable observación, digo yo. Esto viene siendo cada vez más habitual en nuestro mundo interactivo, hecho que propicia la constante mejora de todo lo inventado hasta el momento, estamos pasando de la novedad a la optimización. Se trata de un avance evolutivo considerable, tanto o más que el simple invento, desarrollado con el fin de justificar su existencia. Sí, hoy todo es buzz.
Según la descripción del diccionario, buzz es: zumbido, abejorreo, bordoneo, moscardoneo, mosconeo, runrún. Descripciones graciosas para un concepto de "poca broma" por estar alcanzando enormes dimensiones (magnificadas por el poder de la Red). Siempre se había conocido como "boca-oreja", un clásico en cualquier comunidad que se precie... Pues bien, el último en subirse al carro de este gran pueblo que es Internet es el gigante Google, sobran presentaciones, en su empeño original por ordenar la información global. La estrategia en boga consiste en transformar los mensajes, y para ello lanza un nuevo servicio: Google Buzz.
No contento con su arrolladora posición como buscador líder, que cuenta con su propio algoritmo para ponderar los mensajes enviados, decide integrarse en su propio correo, en las búsquedas a través del teléfono móvil y en los exitosos mapas, permitiéndonos seguir a los amigos de la agenda y a los amigos de amigos, una red social diferente. Toma castaña.
El producto está tan bien pensado que abruma, además cuenta con toda clase de configuraciones y personalizaciones que caracteriza a la marca. Vamos, que no paran de crecer y sorprendernos con modificaciones para "facilitarnos la vida", bueno al menos las comunicaciones. Me quito el sombrero nuevamente, pero de momento lo sujeto con la mano, todavía no me lo vuelvo a poner... por si acaso.