16/12/09

apple

Sin duda alguna me encuentro en una etapa feliz (tecnológicamente hablando). Esta alegría se suma a mis quehaceres cotidianos: familia, amigos y trabajo. No me puedo quejar, soy un hombre afortunado.

En el terreno profesional, en lo que a interactividad se refiere, acabo de dar uno de los pasos más certeros en mucho tiempo: mi conversión a Apple. Sí, he mordido la manzana, caí en la tentación. Y no se trata de un cambio cualquiera, sino que es total y absoluto. Mi adiós definitivo al mundo de Windows (al que presté dedicación, pleitesía y elevadas dosis de paciencia desde mis inicios con la informática, hará cosa de 20 años).

Para mí acaba una etapa importante en mi formación diaria, muchas horas frente al PC y sobrado de experiencia en configuraciones, actualizaciones, mantenimientos y obstinaciones varias. Pero empieza uno de los mayores cambios en mi vida, no exagero (son muchas horas frente a la pantalla). En fin, afrontamos una nueva década con nuevos proyectos, ilusiones y cambio de aires. Yo, que era un "PCero" irredimible...

Últimamente todo el mundo me hablaba excelencias sobre la interacción en el entorno Mac, como si estuviera perdidendome algo muy importante, trascendental... Reconozco abiertamente que, tras una semana de fácil adaptación a Apple, comienzo a notar notables resultados en mi productividad (todo son ventajas, oye). Resumiré brevemente: sencillez, compatibilidad, rapidez, facilidades, integración y genialidad. No es sólo marketing 2.0, es un fascinante mundo aparte (en serio).

Sí, me he "convertido" pero a base de bien. Primero fue la adquisión flamante MacBook Pro (que se ha convertido en mi mejor aliado para todos los proyectos), una de mis mejores inversiones este año... y esta misma tarde he desempaquetado el juguetito del año: el nuevo iPhone 3GS (le tenía echado el ojo desde que asistí a su presentación). Hacía tiempo que no me sentía tan emocionado con la electrónica... ¡Hurra!

*Anotación importante: no he cobrado un céntimo de la marca por escribir este post (es pura y simple admiración).





simplestudio