"Las personas somos un 80% emoción y un 20% razón". Kevin Roberts dixit (reconocido gurú en estrategias de posicionamiento y marca).
Uno de los objetivos básicos del marketing 2.0, desde el punto de vista de las marcas, consiste en establecer una conexión emocional con el producto o el servicio y sus clientes, apelando directamente a nuestro lado izquierdo del cerebro (feudo de los sentidos y las sensaciones).
Este concepto es conocido como Lovemarks, es decir, aquellas marcas que generan una lealtad más allá de la propia razón. Clarísimos ejemplos: Apple, Nike, Harley-Davidson, Nespresso... ¿Cuál es la tuya?
El ser humano tiene cinco sentidos más uno: la intuición. Algunos consumidores la desarrollan con más habilidad que otros, pero existe. Hay tres recursos que sirven para emocionar con una marca, dotándola de atributos como el enigma, la sensualidad y la complicidad.
Existen grandes marcas que cumplen con el objetivo básico del marketing (satisfacer las necesidades del cliente) pero hay muy pocas que realmente levanten pasiones, porque enamorarse suele ser fácil, pero enamorar a alguien puede ser mucho más complicado. El primer paso para crear una lovemark consiste en ponerse a soñar, porque sólo los sueños y la imaginación desatan las emociones.
¿Cuál es el secreto? Hacer coincidir aquello que los clientes están comprando, con lo que les estamos vendiendo. Así de sencillo.
Si quieres enamorar a tus clientes debes dotar a tu marca de algo más que la notoriedad o el prestigio. Haz que tus clientes la sientan como propia, es la mejor forma de lograr una auténtica ventaja competitiva sostenible a largo plazo. Si no sabes por dónde comenzar, consulta a los expertos del lovemark... ;-)
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